Consejos de escritores para escribir bien


#1

Comparto el decálogo de Virginia Wolf, pero en Internet hay muchos más de otros escritores. Querer escribir bien no implica que uno quiera ser escritor, también puedes desear hacerlo para publicar artículos, escribir una tesis doctoral, hacer trabajos académicos, redactar lo que sea…

Los 10 consejos de Virginia Wolf para escribir:

Crea tu propio método. Cualquier sistema es válido para expresar lo que deseas como escritor: eres tú quien debe encontrar el camino para conseguirlo.

Ten una disciplina. Reservar tanto un espacio físico como un momento concreto del día, es una buena fórmula para crear el hábito de escribir.

Lee a los clásicos. Aprende de los grandes maestros de la literatura. En sus obras encontrarrás inspiración y una base sobre la que cimentar tus escritos.

Escribe un diario. Mantenerlo te ayudará a perfeccionar tus habilidades como escritor, y es un buen entrenamiento para escribir diariamente.

Confía en tu talento. Aunque dudes, deja que tu talento aflore y se imponga. No lo silencies porque alguien considere que tu trabajo no merece la pena.

No te apresures. Para un momento, respira y piensa. No te dejes arrastrar por las prisas y deja trabajar a tu subconsciente, del que brotarán las ideas.

Enfréntate a tus fantasmas. Todo el mundo tiene miedos, y escribir es el arma más poderosa para luchar contra ellos. Conviértelos en tu fuerza.

No devalúes tu obra. No publiques cualquier contenido del que más adelante te arrepientas. Corrige, modifica y pule lo que sea necesario.

Sal de casa. Para combatir el bloqueo y encontrar inspiración, nada mejor que una caminata y tener la oportunidad de observar a los demás.

Pon en valor tu trabajo. Todo valor debe ser compensado: escribir es una habilidad por la que mereces ser pagado.


#2

Por qué escribo
por George Orwell

"Dejando aparte la necesidad de ganarse la vida, creo que hay cuatro grandes motivos para escribir, por lo menos para escribir prosa. Existen en diverso grado en cada escritor, y concretamente en cada uno de ellos varían las proporciones de vez en cuando, según el ambiente en que vive. Son estos motivos:

  1. El egoísmo agudo. Deseo de parecer listo, de que hablen de uno, de ser recordado después de la muerte, resarcirse de los mayores que lo despreciaron a uno en la infancia, etc., etc. Es una falsedad pretender que no es éste un motivo de gran importancia. Los escritores comparten esta característica con los científicos, artistas, políticos, abogados, militares, negociantes de gran éxito, o sea con la capa superior de la humanidad. La gran masa de los seres humanos no es intensamente egoísta.

Después de los treinta años de edad abandonan la ambición individual -muchos casi pierden incluso la impresión de ser individuos y viven principalmente para otros, o sencillamente los ahoga el trabajo. Pero también está la minoría de los bien dotados, los voluntariosos decididos a vivir su propia vida hasta el final, y los escritores pertenecen a esta clase. Habría que decir los escritores serios, que suelen ser más vanos y egoístas que los periodistas, aunque menos interesados por el dinero.

  1. Entusiasmo estético. Percepción de la belleza en el mundo externo o, por otra parte. en las palabras y su acertada combinación. Placer en el impacto de un sonido sobre otro, en la firmeza de la buena prosa o el ritmo de un buen relato. Deseo de compartir una experiencia que uno cree valiosa y que no debería perderse. El motivo estético es muy débil en muchísimos escritores, pero incluso un panfletario o el autor de libros de texto tendrá palabras y frases mimadas que le atraerán por razones no utilitarias; o puede darle especial importancia a la tipografía, la anchura de los márgenes, etc. Ningún libro que esté por encima del nivel de una guía de ferrocarriles estará completamente libre de consideraciones estéticas.

  2. Impulso histórico. Deseo de ver las cosas como son para hallar los hechos verdaderos y almacenarlos para la posteridad.

  3. Propósito político, y empleo la palabra “político” en el sentido más amplio posible. Deseo de empujar al mundo en cierta dirección, de alterar la idea que tienen los demás sobre la clase de sociedad que deberían esforzarse en conseguir. Insisto en que ningún libro está libre de matiz político. La opinión de que el arte no debe tener nada que ver con la política ya es en sí misma una actitud política."